Ellos (los Apóstoles) eran dignos
de oír aparte los misterios por el profundo respeto que les inspiraba la sabiduría,
estando como estaban en el recogimiento de la virtud, lejos del tumulto de los
malos pensamientos: que es en este recogimiento donde se percibe la sabiduría.
(S. JERÓNIMO, en Catena Aurea, vol. IV, p. 110).
domingo, 1 de junio de 2014
DIRECTIVA DE LA VIDA HUMANA
Entre los
dones del Espíritu Santo, diría que hay uno del que tenemos especial necesidad
todos los cristianos: el don de sabiduría que, al hacernos conocer a Dios y gustar de Dios, nos coloca en
condiciones de poder juzgar con verdad
sobre las situaciones y las cosas de esta vida. (SAN JOSEMARÍA
ESCRIVÁ
DE BALAGUER
,
Es Cristo
que pasa, 133). La sabiduría, para nosotros, no sólo se considera como
conocimiento de Dios, como hacen los filósofos,
sino también en cuanto es directiva de la vida humana, la cual no sólo se dirige por razones
humanas sino también por razones
divinas. (SANTO TOMAS, Suma Teológica, 2- 2, q. 9, a. 2).
La
penitencia borra el pecado y la sabiduría lo evita. (S.AMBROSIO, en Catena Aurea, vol. VI, p. 40). El que tiene la
palabra de sabiduría pero no quiere emplearla en provecho del prójimo, es semejante al que pone dinero
en una bolsa y la tiene siempre atada.
De ahí que esté escrito: sabiduría y tesoro ocultos, ¿para qué sirven? (Ecl 20,
32). (S. GREGORIO MAGNO, Hom. 17 sobre los Evang.)
SABIDURÍA DE DIOS, SABIDURÍA DE LOS HOMBRES
Verdaderamente
es prudente el que todo lo terreno tiene por estiércol por verdaderamente es
sabio aquel que hace la voluntad de Dios y deja la suya. (Imitación de
Cristo, 1, 4, 2). Lo propio de la sabiduría de este mundo es ocultar con
artificios lo que siente el corazón, velar con las palabras lo que uno piensa, presentar lo
falso como verdadero y lo verdadero como falso. La sabiduría de los hombres
honrados, por el contrario, consiste en evitar la ostentación y el fingimiento,
en manifestar con las palabras su interior, en amar lo verdadero tal cual es, en
evitar lo falso, en hacer el bien gratuitamente, en tolerar el mal de buena gana,
antes que hacerlo; en no quererse vengar de las injurias, en tener como
ganancia los ultrajes sufridos por causa de la justicia. Pero esta honradez es el
hazmerreír, porque los sabios de este mundo consideran una tontería la
virtud de la integridad. Ellos tienen por una necedad el obrar con rectitud, y la
sabiduría según la carne juzga una insensatez toda obra conforme a la verdad. (S.
GREGORIO MAGNO, Moralia, 10).
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